Carta de Burnaburiash pidiendo oro a Akhenaton (EA 7)

A Napkhururia [1], Gran Rey, rey de Egipto, así habla Burnaburiash, Gran Rey, rey de Karaduniash [2], tu hermano. Yo y mi casa, mis caballos y mis carros, mis notables y mi tierra, nosotros estamos bien. Que el bienestar reine sobre mi hermano y su casa, sus caballos y sus carros, sus notables y su tierra.

Desde el día en que el emisario de mi hermano llegó ante mí, mi cuerpo no se ha encontrado bien, y su emisario nunca ha comido ni bebido ante mí. Mira, si preguntas a tu emisario, no podrá decirte que mi cuerpo no está bien, y [...] Y así como mi cuerpo no está bien y mi hermano [...] 
Descargué mi ira con mi hermano con las siguientes palabras: ¿No sabe mi hermano que estoy enfermo? ¿Por qué no sirve de apoyo a mi cabeza? ¿Por qué no se ha preocupado y enviado a sus mensajeros? 


El emisario de mi hermano ha dicho esto: El camino no es corto, así que tu hermano tiene que informarse y enviar sus saludos. ¿Quién puede informarle, para que pueda enviarte un saludo pronto? 

A continuación dijo esto: Pregunta a tu mensajero si el camino no es largo [...] 
Como pregunté a mi mensajero y me dijo que el camino es largo, no seguí haciendo de mi hermano el objeto de mi ira. 
Como uno ha dicho que en la tierra de mi hermano hay de todo, y que mi hermano no tiene falta de nada, de todo hay también en mi tierra, y no tengo falta de nada. Por un largo tiempo hemos tenido buenas relaciones entre nosotros los reyes, e intercambiamos saludos. Estas relaciones entre nosotros deberán mantenerse [...] 
Así que, cuatro minas[3] de hermoso lapislázuli he enviado a mi hermano como regalo, y también cuatro equipos de caballos. Cuando los tiempos son buenos, enviaré con mis futuros mensajeros más regalos hermosos, y cualquier cosas que mi hermano desee, él puede escribir [...] 
He comenzado una empresa, y por esta razón escribo a mi hermano. Mi hermano debería enviarme mucho oro, que me es necesario para mi trabajo. Pero el oro que me envía mi hermano, no sirve para algo oficial. ¡Dejo que los ojos de mi hermano lo inspeccione, y dejo que mi hermano lo selle y lo envíe! Porque en lo que concierne al oro anterior, que mi hermano no inspeccionó personalmente, puesto que fue sellado y enviado por un oficial de mi hermano, de las 40 minas que puse en el horno, no ha quedado nada que valga algo. 
Y con respecto a Sahu, mi emisario, dos veces ha sido saqueada su caravana. Una vez fue saqueada por Biriazama, y su otra caravana por Pamahu, un gobernador de una tierra que te pertenece. Y a este problema, mi hermano, ¡debes de ponerle orden! Cuando mi emisario aparezca ante mi hermano, entonces también aparecerá Salmu. Su [...] tiene que ser devuelto a él, y los daños tendrán que resarcirse.


 [1]     Napkhururia: Amenhotep IV Nefer-kheperu-ra
 [2]     Babilonia
 [3]     sobre cuatro libras