Los arqueólogos iniciarán próximamente la excavación de tres lugares en la costa egipcia del Mediterráneo donde podrían hallarse las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio.
La célebre reina egipcia y su amante, el general romano Marco Antonio, se suicidaron después de su derrota en la batalla de Actium, en el 31 a.C. Desde entonces se buscan sus cadáveres.
El Consejo Supremo de Antigüedades dijo el miércoles que identificó los tres lugares durante un estudio con radar del templo de Taposiris Magna como parte de la tumba de los amantes.
El templo se encuentra a orillas del lago Mariut, hoy lago Abusir, cerca de la ciudad norteña de Alejandría y fue construido durante el reinado de Tolomeo II (282-246 a.C.)
Equipos de Egipto y la República Dominicana realizan excavaciones en el templo desde hace tres años.
Se han encontrado túneles excavados bajo el templo, tres de los cuales posiblemente fueron usados para entierros. Los jefes de la excavación piensan que los dos podrían estar enterrados en un túnel similar a los ya descubiertos.
El año pasado, los arqueólogos hallaron en el lugar una estatua de bronce de la diosa Afrodita, la cabeza de alabastro de una estatua de Cleopatra, una máscara que se cree era de Marco Antonio y una estatua sin cabeza de la era tolemaica.
La expedición también halló 22 monedas estampadas con la efigie de Cleopatra.
Zahi Hawass, jefe de arqueología de Egipto, dijo que la estatua y las monedas, que muestran un rostro atractivo, disipan una teoría reciente según la cual la reina era "muy fea".
"Los hallazgos en Taposiris revelan encanto... indican que Cleopatra de ninguna manera carecía de atractivos", dijo Hawass en el comunicado.
Académicos británicos de la Universidad de Newcastle sostuvieron en 2007 que la legendaria reina no era atractiva. Una moneda romana de un denario con su efigie la muestra con nariz filosa, labios delgados y mentón prominente.

Fuente: Lista de correo Amigos de la Egiptología.

 
 

Un grupo de investigadores en Alemania usó un procedimiento médico moderno para descubrir un secreto al interior de una de las obras de arte más preciadas del antiguo Egipto: El busto de Nefertiti tiene dos rostros.

Un equipo dirigido por el doctor Alexander Huppertz, director del Instituto de Ciencias Radiográficas del hospital de caridad y escuela médica de Berlín, descubrió que había una detallada escultura en piedra distinta al rostro de estuco externo cuando realizaron una tomografía computarizada en el busto.

El hallazgo, que se publica el martes en la revista mensual Radiology, es el primero en demostrar que la escultura en piedra tiene muchos detalles de la reina, afirmó Huppertz.

"Hasta que realizamos esta tomografía no se conocía la existencia de un segundo rostro debajo ni cuánta profundidad tenía la capa de estuco", destacó Huppertz. "La hipótesis era que la piedra subyacente sólo actuaba como base", agregó.

Según Huppertz, la diferencia entre los dos rostros, aunque es ligera -pliegues en las esquinas de la boca y un bulto en la nariz de la versión en piedra- podría dejar entrever que alguien ordenó expresamente los cambios entre la versión de piedra y la de estuco, cuando los escultores reales inmortalizaron a la esposa del faraón Akenaton hace 3.300 años.

"Se hicieron cambios, pero algunos para bien, otros para mal", señaló Huppertz.

John H. Taylor, curador del Antiguo Egipto y Sudán, del Museo Británico de Londres, dijo que la tomografía provoca interrogantes interesantes sobre la razón que llevó a los ajustes, aunque puede que nunca se lleguen a saber las respuestas.

El egiptólogo Ludwig Borchardt descubrió el busto en 1912 y lo agregó a la colección egipcia del museo de Berlín en el lugar conocido como Isla del Museo, un conjunto de cinco salones de arte neoclásico, uno de los edificios más conocidos de la ciudad.

Fuente: Associated Press.
Autor: Patrick McGroarty.

 
 

"Vasos y ánforas, estatuas y estelas, yacen esparcidos en fragmentos por los suelos, confundidos con los jirones de amarillas telas que fueron sudarios de las momias". Eduardo Toda describía a finales del siglo XIX la tumba del artesano Sennedjem, 'sirviente en el lugar de la verdad', en la orilla oeste de Luxor. Fue la primera tumba del antiguo Egipto excavada por un español.
Toda, diplomático y arqueólogo catalán, abrió la puerta a un buen número de especialistas que, más de un siglo después, han sacado de las catacumbas a la egiptología española. Por primera vez una exposición -'120 años de arqueología española en Egipto'- rinde homenaje a ese trabajo pionero y a los frutos de las actuales excavaciones en el subsuelo faraónico.

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, capeó con humor las preguntas de los medios de comunicación sobre la crisis de Gobierno y se centró en lo que le trajo a El Cairo, la apertura en el 'sancta santorum' de la egiptología, el Museo Egipcio, de una muestra que da a la luz una labor a menudo desconocida. "Aquí se ve el trabajo importantísimo que han hecho a lo largo de más de un siglo los arqueólogos españoles, a menudo con pocos medios", resaltó.

La exposición, organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), es una puesta de largo, una entrada simbólica en la primera división de la egiptología, hasta hace unas décadas coto vedado de antiguas potencias coloniales en la zona, franceses, ingleses, o de países de vieja raigambre arqueológica como Alemania.

"En unas pocas décadas hemos alcanzado un nivel científico muy alto y se oye hablar de nosotros", refrenda la comisaria, Carmen Pérez Die. Conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias del Museo Arqueológico Nacional, Pérez Die es la decana de los españoles con excavación abierta en Egipto. Tomó el relevo de Martín Almagro y escarba desde 1984 en las entrañas de Heracleópolis Magna, una de las principales necrópolis de la época faraónica entre el 2160 y mediados del siglo VII a. de C.

A su proyecto se suma otra decena dirigida o participada por arqueólogos españoles, como el yacimiento de Oxirrinco, al sur de El Cairo, al frente del cual está Josep Padró desde 1992; la tumba de Sen-En-Mut (F. Martín); la prospección epigráfica en la necrópolis de Kon El-Khamasin, en Saqqara (Josep Cervelló); el Templo Funerario de Tutmosis III (Myriam Seco), o las espectaculares tumbas de Djehuty y Hery, que excava desde 2002 el egiptólogo del CSIC José Manuel Galán en Dra Abu-el Naga, en Luxor, la vieja Tebas, entre otros.¿Cuántos sabíamos que había tantos españoles trabajando en Egipto, y desde hace más de un siglo?", se preguntó José Luis Díaz Canido, director de la SECC.

La exposición también señala la apuesta del Ministerio de Cultura por la disciplina arqueológica. Habrá más medios y un viejo sueño que nunca se materializó, los Institutos Españoles de Arqueología, se harán realidad, dijo César Antonio Molina. Están en marcha los de Atenas, El Cairo, se buscan sedes en Damasco y en Ammán, en México, así como en Roma y Nápoles, entre otros enclaves.

"Serán la casa de acogida de nuestros arqueólogos en esos países", adelantó.

Una gota en el oceáno

'120 años de arqueología española en Egipto' exhibe 137 piezas seleccionadas de los yacimientos más emblemáticos. Un bellísimo sarcófago policromado y una caja de vasos canopos -para las vísceras de los embalsamados- de la tumba de Sennedjem, la 'Dama Blanca' del enterramiento de Djehuty, relieves con escenas domésticas y culinarias con casi cuatro milenios a cuestas de Heracleópolis Magna...

Hay también un recuerdo a los primeros pasos, al empuje pionero de Toda y al hito fundador de la egiptología española moderna. Al llamamiento internacional de la UNESCO en 1959 para salvar templos y yacimientos de la Baja Nubia de las aguas por la construcción de la presa de Assuan, España respondió con generosidad y Egipto correspondió después regalando el Templo de Debod (Madrid) y el permiso de excavar Heracleópolis Magna. En total, dos salas minimalistas, modernas, con iluminación estratégica. Una gota en el océano, en medio de ese zoco abigarrado de piezas únicas que es el Museo Egipcio de El Cairo.

Quizá la exposición viaje a España tras su clausura el 6 de junio. "No será fácil", admitió el ministro, por la renuencia de Egipto de prestar piezas después de tanto episodio de expolio colonial. No obstante, lo ve con agrado Zahi Hawass, el zar de la egiptología. Secretario del Consejo Nacional de Antigüedades de Egipto, ni una piedra se mueve en el país del Nilo sin su aval.

Molina impuso a Hawass en el acto de la inauguración la Orden de las Artes y las Letras de España, concedida hace quince día por el Consejo de Ministros.
La primera de estas distinciones de nuevo cuño se otorgó al escultor estadounidense Richard Serra. Premia la labor de personas e instituciones extranjeras con especiales vínculos culturales y artísticos con España.

Fuente: http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.44290